Ser feliz no debe ser un objetivo sino una forma de vivir (I)
mar mar 03 11:44Eduardo Punset en su libro El viaje a la felicidad (Editorial Destino), considera que se ha invertido demasiado en bienes materiales y poco en valores intangibles como el compromiso con los demás o la felicidad. Las estadísticas muestran un balance negativo acerca de esa emoción, mayoritariamente en sociedades tecnológicamente avanzadas, donde tal vez la búsqueda por mejorar el nivel de vida ha sido a costa de la calidad de la misma.
Un gran número de expertos de todas las áreas relacionadas con el estudio del comportamiento humano considera que los pensamientos generan sentimientos y, a la vez, que no hay toma de decisiones que no involucre una emoción al inicio y al final de ese proceso de pensamiento.
Mientras todos ellos dilucidan y comprueban sus teorías, el resto de los mortales nos debatimos entre pasiones y pensamientos conscientes. Una faena llena de aciertos y tropiezos que constituye la esencia de estar vivo.
¿Quién no quiere sentirse bien? Al menos la mayor parte del tiempo. Seguiremos al doctor David D.Burns, experto en el método cognitivo, moderna forma de psicoterapia que ayuda a superar algunos de las depresiones y que brinda técnicas para que a medio plazo la persona aprenda a modificar su manera de percibir a la realidad.
La tristeza es una emoción sana, pasajera, consecuencia de enfrentarnos con un hecho que nos afecta. Incluso puede ser un evento apacible que no implica sufrimiento y no se relaciona con la pérdida de la autoestima. Sin embargo, algunas depresiones son una percepción distorsionada de la realidad y van más allá de ser una función adaptativa a un hecho no positivo, entrañan sufrimiento y pérdida de la autoestima, incluso pueden a veces surgir de la “nada”.
De acuerdo con este método: Primero habrá que diferenciar entre tristeza y depresión. Así que cada vez que no se sienta de buen humor, tendrá que identificar cual fue el pensamiento previo que lo sumió en ese estado, ya que nuestras emociones se traducen de la forma en que cada uno ve las cosas. Muchas veces nuestros hábitos de pensamiento pueden ser negativos, todos poseemos una historia, y éstos se han integrado de tal forma en nuestra mente que ya no los razonamos.
La premisa es que hay que comprender qué nos sucede y después sentirlo. Esto nos ayudará a saber si podemos hacerlo solos o necesitamos ayuda profesional. Se podrá ser escéptico al respecto, pero cada uno de nosotros es el único responsable de la propia felicidad. Así que ¿por qué no intentar técnicas de pensamiento que nos ayuden a disfrutar más de nuestra vida?
En la segunda entrega brindaremos más información al respecto y, como siempre, quedamos abiertos a sus comentarios y sugerencias.
Por Reyna Arenas

























2 Marzo 2009 a las 9:29 pm
Me complace leerle, señor Punset y de nuevo pone sobre el tapete una polemica sobre la que llevo escribiendo, humildemente, algunas entradas.Los estamentos oficiales han fracasado en la educación de nuestros hijos, se han enmarañando en ideologias politicas y en querencias autonómicas. Como bien dice, parece que o se educa según los valores de la izquierda o según los principios de la derecha… ¿no hay otras alternativas…?, parece ser que no, ya se ha visto con el “rifirafe” que se ha montado con la nueva asignatura que usted nombra. Cientos de familias han hecho objetar a sus hijos y han llevado la cuestión a los tribunales…, yo he podido ojear uno de esos libros y me ha encantado, incluso nombraban a Daniel Goleman y a su inteligencia emocional. Se hablaba de los derechos fundamentales, de las agresiones a las mujeres, de la convivencia entre vecinos, del respeto y apoyo a los ancianos, de la sostenibilidad, de las guerras que desangran el tercer mundo, se habla de los niños que combaten en ellas…, es preocupante que alguien pueda negar a sus hijos que estudien estas cuestiones, realmento esto no hace mas que hacernos ver que este pais sigue dividido tercamente, cinicamente y tristemente entre la derecha y la izquierda. Unos y otros se alzan con la razón, desprestigiando cualquier otra opción que no sea las que ellos han “mamado”. En el fondo es miedo ante los cambios, miedo ante unas circunstancias sociales que varian a una velocidad inquietante. Es un comportamiento típico de homo, el miedo al cambio, la tendencia al inmovilismo, a la cerrazón mental,al atrincheramiento psiquico…, la unica realidad es que nuestros jovenes abandonan el colegio prematuramente,existe una clara y tendencia a la violencia, a la ausencia de respeto, un desprecio a la empatia.
Es tiempode que nuestros gobernantes se dejen de luchas por el poder y empiecen a preocuparse por labrar los cimientos de esa nueva educación que la sociedad pide a gritos…,bueno, una parte de ella, la otra, posiblemente la llevaria ante los tribunales.